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Por Qué NO Uso Tarjeta Débito (Millones Ahorrados En 15 AÑOS Por NO Usarla)

Autor: Sebas CelisAutor: Sebas Celis
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Cada vez que usas tu tarjeta débito, podrías estar renunciando a beneficios que el banco nunca te va a devolver.

Y no estoy hablando de comisiones, cuotas de manejo o impuestos.

Me refiero a dinero real, seguros, recompensas, historial crediticio y otras ventajas que muchas personas dejan pasar simplemente por creer que la tarjeta débito es «la opción responsable».

Seguramente has escuchado —o incluso dicho— frases como:

«Yo prefiero la débito porque así solo gasto la plata que tengo.»

Durante muchos años yo también pensaba exactamente igual.

Hasta que empecé a hacer cuentas…

Hoy llevo más de 15 años con mi tarjeta débito bloqueada y, durante ese tiempo, he logrado ahorrar y recibir millones de pesos entre cashback, puntos, seguros, mejores condiciones de crédito y otros beneficios que jamás habría obtenido pagando todo con débito.

Antes De Seguir: Esto No Es Sobre Endeudarse

Quiero dejar algo muy claro antes de continuar.

La tarjeta de crédito puede convertirse en uno de los peores productos financieros si la utilizas para:

  • Comprar cosas que no puedes pagar.
  • Acumular deudas innecesarias.
  • Pagar únicamente la cuota mínima.
  • Creer que el cupo disponible es dinero extra.

Si haces cualquiera de esas cosas, la tarjeta deja de ser una herramienta y pasa a convertirse en un problema.

Pero también existe otra forma de utilizarla.

Puedes usarla simplemente como medio de pago para los gastos que ya haces todos los meses:

  • Alimentación.
  • Transporte.
  • Salud.
  • Servicios públicos.
  • Internet y telefonía.
  • Compras cotidianas.

Es decir, gastar exactamente lo mismo que gastarías con débito, pero obteniendo beneficios adicionales.

Y lo mejor es que esto puede hacerse sin pagar intereses, sin cuotas de manejo absurdas y sin productos adicionales que terminen eliminando las ventajas.

En mi caso, la tarjeta de crédito en vez de la tarjeta débito, ha significado beneficios como:

Compra De Cartera Con Una Tasa Inferior Al 1%

Hace algunos años utilicé un crédito para un negocio.

Posteriormente hice una compra de cartera utilizando la tarjeta adecuada y logré reducir la tasa de interés a menos del 1%.

Ese tipo de condiciones prácticamente no existen en un crédito de consumo tradicional.

Y no fue cuestión de suerte. Fue el resultado de haber construido un buen historial crediticio utilizando correctamente la tarjeta durante años.

Con una estrategia similar también pude comprar un lote sin necesidad de constituir una hipoteca, quedando las escrituras a mi nombre desde el primer día.

Compré Un Vehículo Con Tarjeta De Crédito

En otra ocasión compré un automóvil. Tenía el dinero completo para pagarlo de contado.

Sin embargo, decidí hacer algo diferente.

En lugar de sacar el dinero inmediatamente de mi inversión, lo dejé generando rendimientos mientras pagaba el vehículo con la tarjeta de crédito.

Gracias al periodo de gracia tuve aproximadamente un mes y medio antes de cancelar el saldo.

Durante ese tiempo mi dinero siguió trabajando.

Pero ahí no terminó el beneficio.

La compra acumuló tantos puntos que durante varios meses pude hacer mercado sin sacar un solo peso adicional de mi bolsillo.

Seguro De Viajes Sin Costo

Tiempo después viajé al exterior junto con varios amigos.

Muchos de ellos tuvieron que comprar un seguro de viaje que costaba alrededor de 150 euros. Yo, en cambio, no pagué nada.

Mi tarjeta de crédito ya incluía ese beneficio por haber comprado los tiquetes con ella.

Era prácticamente la misma cobertura, pero incluida sin costo adicional.

Mastercard Me Pagó Más De 10 Millones De Pesos Por Una Maleta Perdida

Y aquí viene una historia todavía más sorprendente.

Durante un viaje por Italia compré unos tiquetes de tren utilizando mi tarjeta de crédito. No lo hice pensando en activar ningún beneficio.

Simplemente pagué como siempre lo hago…

Lo que no sabía era que esa compra activaba automáticamente el seguro de equipaje de la franquicia.

La maleta terminó perdiéndose en Pisa.

Después del proceso correspondiente, Mastercard respondió con una indemnización cercana a los 10,5 millones de pesos colombianos, equivalentes a unos 2.500 dólares en ese momento.

Muchas personas habrían tenido que asumir esa pérdida con su propio dinero.

En mi caso, el seguro hizo exactamente lo que debía hacer.

Cashback En Las Compras Del Día A Día

Otro de los beneficios que más utilizo es el cashback.

Por ejemplo, con la tarjeta ARQ recibo un porcentaje de devolución por cada compra que realizo.

Eso significa que gastos que de todas maneras iba a hacer, como mercado, gasolina o restaurantes, empiezan a devolver dinero.

Y si además el dinero con el que voy a pagar la tarjeta permanece invertido durante ese tiempo, el beneficio puede ser doble:

  • Obtienes cashback.
  • Tu dinero sigue generando rentabilidad hasta el momento de pagar el extracto.

Pocas personas hacen estas cuentas.

Y cuando las haces durante varios años, la diferencia puede ser enorme.

Las 4 Ventajas Insuperables De La Tarjeta De Crédito

Todo lo anterior tiene algo en común.

No ocurrió porque gastara más.

Ocurrió porque pagué de una forma diferente.

Y precisamente ahí aparecen las cuatro grandes ventajas que, en la mayoría de los casos, una tarjeta de crédito bien utilizada ofrece frente a una tarjeta débito.

1. Seguridad: Cuando Algo Sale Mal, Es Mejor Que No Sea Tu Dinero

Imagina esta situación… Abres la aplicación de tu banco y encuentras un cobro que no reconoces. O ves un pago duplicado de una compra que sí realizaste.

Si pagaste con tarjeta débito, el dinero salió inmediatamente de tu cuenta.

Ahora debes reportar el caso, esperar una investigación y confiar en que eventualmente te devolverán el dinero.

Mientras tanto, esos recursos ya no están disponibles para ti.

Con una tarjeta de crédito el escenario cambia por completo.

Lo que está comprometido no es tu dinero: Es la línea de crédito del banco.

Y precisamente por eso el banco tiene un interés mucho mayor en resolver rápidamente cualquier fraude o transacción sospechosa.

Además, muchas tarjetas incluyen beneficios adicionales como:

  • Protección contra fraude.
  • Protección por pérdida, daño o robo de compras.
  • Garantías extendidas en algunos productos.
  • Cobertura para devoluciones o disputas de compras.

Cuando todo sale bien, la diferencia parece pequeña.

Pero cuando ocurre un problema, tener una tarjeta de crédito puede marcar una diferencia enorme.

2. La Falsa Sensación De Control

Existe una idea bastante extendida.

Muchas personas creen que usar únicamente tarjeta débito significa tener un excelente control financiero. Pero una cosa no implica la otra.

Conoces a alguien que paga todo con débito y, aun así, llega a mitad de mes preguntándose dónde se fue el dinero.

No hubo una compra enorme. No pasó nada extraordinario.

Simplemente el saldo fue disminuyendo poco a poco hasta desaparecer.

Eso no necesariamente es control.

Es simplemente ausencia de deuda.

Y son dos cosas completamente diferentes.

Cuando utilizas una tarjeta de crédito puedes concentrar todos los gastos del mes en un solo extracto.

Eso te permite tener una fotografía mucho más clara de:

  • Cuánto gastaste.
  • En qué categorías.
  • Cuándo debes pagarlo.

Especialmente si recibes ingresos en fechas específicas, organizar el flujo de caja se vuelve mucho más sencillo.

Además, mientras llega la fecha de pago, tu dinero puede permanecer invertido o generando rentabilidad.

Eso fue exactamente lo que hice cuando compré mi vehículo.

No era una estrategia para gastar más. Era una estrategia para administrar mejor el tiempo en el que mi dinero permanecía trabajando.

3. Beneficios Visibles: Puntos, Millas, Cashback Y Descuentos

Cuando pagas con tarjeta débito, la historia termina en el momento de la compra. Pagaste y listo. Hasta luego.

Con una tarjeta de crédito bien elegida, la misma compra puede generar beneficios adicionales.

Dependiendo de la tarjeta, puedes acceder a beneficios como:

  • Puntos o millas que puedes canjear por mercado, gasolina, viajes o productos. En mi caso, llegaron a pagarme el mercado durante varios meses después de la compra del carro.
  • Cashback, es decir, un porcentaje del dinero regresa a tu bolsillo.
  • Descuentos exclusivos en establecimientos donde ya compras habitualmente.
  • Acceso a salas VIP en aeropuertos, con mayor comodidad, comidas y bebidas mientras esperas tu vuelo.
  • Compras a meses sin intereses, siempre que el precio sea exactamente el mismo que pagarías de contado.

Este último beneficio merece una advertencia importante.

Algunos comercios aumentan el precio para ofrecer cuotas «sin intereses». En esos casos, realmente no estás obteniendo ninguna ventaja.

Y ojo, no todas las tarjetas de crédito valen la pena.

Procura evitar:

  • Tarjetas con cuotas de manejo, anualidades o seguros que terminan consumiendo todos los beneficios.
  • Programas de puntos cuyo valor real es muy inferior a lo que aparentan.
  • Beneficios que suenan atractivos, pero que nunca utilizas.

La clave no es tener cualquier tarjeta de crédito.

La clave es encontrar una que, para tu estilo de vida, te entregue mucho más valor del que te cuesta mantener.

4. Historial Crediticio: El Beneficio Invisible

Esto es algo que una tarjeta débito nunca podrá hacer por ti, por más dinero que muevas con ella.

Construir historial crediticio.

A los bancos no les interesa únicamente cuánto dinero tienes. También quieren saber qué tan responsable eres cuando utilizas productos financieros.

Cada vez que usas correctamente una tarjeta de crédito —pagando el total, a tiempo y sin atrasos— estás construyendo un historial positivo.

Con el paso de los años, ese historial puede marcar una diferencia enorme.

¿Por Qué Es Tan Importante?

Un buen historial puede ayudarte a obtener:

  • Un crédito hipotecario con mejores tasas de interés.
  • Un crédito para vehículo en condiciones mucho más favorables.
  • Compras de cartera con tasas preferenciales, como la que utilicé para financiar mi lote por debajo del 1% mensual.
  • Un mejor perfil ante los bancos, que empiezan a ofrecerte productos con mejores condiciones.

Un buen puntaje crediticio no es simplemente un número.

Es dinero que puedes ahorrar durante muchos años gracias a tasas más bajas.

Y todo empieza utilizando correctamente una herramienta que probablemente ya usas para tus compras diarias.

La Regla Maestra: Pagarla Como Si Fuera Débito

Yo no utilizo la tarjeta de crédito para gastar más.

La utilizo para pagar mejor.

La trato exactamente como si fuera una tarjeta débito, pero aprovechando todo aquello que la débito no ofrece.

Mis Reglas

  • Si no tengo el dinero para pagar la compra, no la considero una compra normal. La considero una financiación y la analizo como tal.
  • Si necesito financiar algo a cuotas, utilizo una tarjeta diferente. Nunca mezclo compras cotidianas con deudas financiadas.
  • Pago siempre el valor total antes de la fecha límite.
  • Nunca pago intereses por gastos del día a día.
  • No compro cosas innecesarias solo para acumular puntos o millas.
  • Reviso el extracto todos los meses para verificar que todo esté correcto.
  • Evito tarjetas cuyos costos sean mayores que sus beneficios.

Cuándo Sí Es Mejor Usar Débito

Aunque la tarjeta de crédito tiene muchas ventajas, existen situaciones donde la mejor decisión sigue siendo utilizar débito.

Por ejemplo:

  • Retiros de efectivo. Los avances con tarjeta de crédito suelen cobrar intereses desde el primer día y además incluyen comisiones adicionales. En mi caso, incluso tengo esa función bloqueada y cuando necesito efectivo simplemente retiro desde Nequi.
  • Si todavía no tienes disciplina financiera. Si sabes que una tarjeta de crédito te hará gastar más de la cuenta, la débito puede convertirse en una excelente barrera psicológica.
  • Cuando el comercio no acepta tarjetas de crédito.
  • Cuando existe un recargo por pagar con crédito que supera cualquier beneficio que puedas obtener.
  • Cuando la tarjeta cuesta más de lo que entrega, debido a cuotas de manejo, seguros o anualidades.

La tarjeta débito sigue siendo una buena herramienta. Simplemente no es la mejor para todas las situaciones.

La Idea Que Cambia Todo

Volvamos a la pregunta con la que empezamos.

¿Qué estás dejando sobre la mesa cada vez que pagas con débito?

La respuesta es sencilla.

La tarjeta débito únicamente mueve tu dinero.

La tarjeta de crédito, bien utilizada, puede convertir exactamente ese mismo gasto en beneficios adicionales, mayor protección, mejor organización financiera, recompensas e incluso un mejor historial crediticio.

Pero hay una reflexión todavía más importante.

Los bancos ofrecen puntos, millas, cashback, seguros, descuentos y muchos otros beneficios porque saben que, tarde o temprano, una gran parte de sus clientes terminará pagando intereses.

Esos beneficios son la carnada.

Su apuesta es que, en algún momento, el cliente se endeude.

La buena noticia es que tú puedes aprovechar la carnada sin caer en el anzuelo.

Puedes:

  • Usar tarjeta de crédito para compras que ya ibas a realizar.
  • No pagar un solo peso en intereses.
  • No endeudarte.
  • Obtener beneficios todos los meses.

El problema nunca ha sido la tarjeta de crédito.

El verdadero problema es no entender cómo funciona el juego.

Y ahora ya lo entiendes.

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